Este tipo de alimentación
se basa en las costumbres de esa zona geográfica, que aunque
parezcan muy diferentes por los distintos países que en
ella intervienen, tienen infinidad de rasgos comunes.
Siendo lugares donde el clima
es bastante uniforme, se sobrentiende que los alimentos de los
que se puede disponer son similares, y basta con rever brevemente
la historia para darse cuenta que todos estas zonas, islas y costas,
en algún momento estuvieron bajo la influencia del imperio
romano.
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Por
ello, la principal influencia de la cocina de esta zona
son las costumbres de la cocina romana.
La Dieta Mediterránea
es una filosofía de vida basada en:
· Una forma de alimentación compuesta de
una combinación de ingredientes tradicionales o
actualizados mediante las modernas tecnologías.
· Recetas y modos de cocinar de la zona.
· Cultura y estilos de vida típicos del
Mediterráneo.
· La combinación
de sus elementos da una saludable dieta.
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Teniendo como elementos comunes
la harina, el pan y el aceite (identificadores natos de la comida
romana), a pesar de la amplia variedad de ingredientes, los derivados
son equivalentes y tienen carácter universal.
La dieta mediterránea
es sabor y alimento. No obstante la sencillez de sus platos, denota
una gran creatividad e imaginación en la combinación
de ingredientes. Sus recetas pueden ser clásicas o convencionales
y también novedosas y sorprendentes, pero siempre reflejan
su estilo propio y seducen al paladar.
En la cocina de esta zona, lo que se aprovechaba era lo que la
naturaleza brindaba por defecto. Esto origina un estilo sencillo,
y su resultado se ve expuesto en platillos livianos, coloridos
y sabrosos, ideales para una alimentación sana y saludable.
La dieta mediterránea,
sana gastronomía, ha mantenido mucho de constante a lo
largo del tiempo y sin embargo se adapta muy bien a las exigencias
actuales para la obtención de dietas equilibradas, nutritivas
y, en una palabra, saludables. |